PROYECTO DE INVESTIGACIÓN / COLECCIÓN EDITORIAL

Autor: mahiques (Página 1 de 2)

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        Continúa la travesía por el desierto, cuyos principales hitos y prodigios obrados por Yahvé en favor de Israel ya tuvieron lugar en el libro del Éxodo. En el presente volumen, se estudian aquellos tipos iconográficos derivados del Levítico, los Números, el Deuteronomio y Josué.  El conjunto de estos cuatro libros conforma una unidad, cuyo sentido es la historia del pueblo de Israel de camino aún por el desierto en dirección hacia la Tierra prometida y la conquista de esta una vez alcanzada. El contenido de cada uno de estos libros es muy diferente y absolutamente singular, algo que para los estudios iconográficos es secundario, ya que, como fuente visual, los libros bíblicos interesan tanto en cuanto poseen contenido narrativo y, por tanto, susceptible de ser trasladado a la imagen, dando así lugar a los tipos iconográficos que conforman el objeto de estudio. En este sentido, presentamos una sucesión de capítulos integrados como un todo progresivo en la historia, donde cobra relevancia el final de Moisés y Aarón, seguido del protagonismo que adquiere Josué como líder en la conquista de Canaán.

Junto con EDICIONES ENCUENTRO, coeditan también aquí: UNIVERSITAT DE VALÈNCIA y CEU Ediciones.

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          La personalidad de Moisés empezará a cobrar relieve durante la opresión de los israelitas en Egipto descrita al inicio del libro del Éxodo. La tiranía del faraón prepara el surgimiento de la figura heroica del libertador. La liberación se efectuó por medio de grandes prodigios que Yahvé operó a través de él, y bajo cuya guía los distintos linajes de Israel emprendieron el regreso a Canaán, el solar de sus antepasados, lo que supuso la travesía del desierto de Negueb camino de la tierra prometida. La enorme importancia de Moisés para el pueblo judío descansa, sobre todo, en el hecho de que con la alianza sentó las bases para la unidad de las doce tribus que, en lo sucesivo y siguiendo la voluntad de Yahvé, formarían el pueblo de Israel.

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          Es, el presente, el segundo volumen de la sección «Antigua Alianza» con la cual continúan los tipos iconográficos relativos al Antiguo Testamento. En la primera parte, continuamos con los relatos relativos a los Patriarcas. Ahora con Isaac, Jacob y José, instituyéndose el pueblo de Israel. Isaac es el hijo de dicha Promesa. Tras su casamiento con Rebeca comienzan los relatos presentados en el presente volumen, iniciados con la relación de los hijos de Isaac: Esaú y Jacob. Fue también Rebeca la responsable de que Isaac diera sus bendiciones como heredero de la Promesa a Jacob en detrimento de Esaú el primogénito. Jacob es el patriarca por excelencia del pueblo de Israel tras el episodio de la «lucha contra Dios», en donde su combatiente le dice: «En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios, y a los hombres les podrás» (Gn 32,29). Enamorado de Raquel, hija de Labán, éste lo engañó dándole a su hija mayor Lía, exigiéndole servicios extraordinarios para darle a Raquel. Lía fue madre de Rubén, Simeón, Leví, Judá Isacar y Zabulón. Bilhá, sierva de Raquel, lo fue de Dan y Neftalí. Zilpá, sierva de Lía, le dio Gad y Aser y, por último, de Raquel esposa favorita, y al principio estéril, tuvo a José y a Benjamín. La Casa de Jacob es el pueblo elegido constituido en doce tribus. La historia de José es una historia de vida que comienza con el establecimiento de Jacob en la tierra de Canaán. Nacido de Raquel, fue también el hijo preferido de su padre y fue envidiado por sus hermanos. Éstos terminaron vendiéndolo como esclavo y haciendo creer a su padre que una fiera lo había devorado, presentándole como falsa prueba su túnica ensangrentada. Fue llevado a Egipto donde llegará a primer ministro del faraón tras interpretarle sus sueños. Perdonó a sus hermanos y Jacob acabó trasladándose con todos sus hijos a Egipto, estableciéndose en el valle de Gosen.La segunda parte de este volumen aborda las imágenes conceptuales de los patriarcas.

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          El presente volumen inicia la sección: «Antigua Alianza» con la cual se cubrirán los tipos iconográficos relativos al Antiguo Testamento bíblico como fuente esencial de dichos tipos o imágenes. Es el primero de los seis volúmenes de que consta dicha sección y lleva por título: Antigua Alianza I: Los Patriarcas. Se abre con una introducción a toda la sección: «El Antiguo Testamento: fuente de la iconografía cristiana» en donde se aborda la formación del canon bíblico, su transmisión —centrada solamente en las diferentes versiones griegas y latinas—, así como el conjunto de los escritos parabíblicos. A partir de aquí el contenido se estructura en dos partes: La primera es intitulada como «Los relatos de los orígenes» y obedece específicamente a las imágenes en relación con el conjunto de relatos concernientes a los orígenes del género humano. Se inicia con la Caída, consecuencia de una decisión libre y soberana del primer hombre y la primera mujer, acto con el que ya puede hablarse de humanidad, y siguen los tipos iconográficos relativos a la descendencia de Adán y Eva, Noé y el diluvio. La segunda parte lleva por título: «Inicio del tiempo histórico». La epopeya de Abrahán supone un hito convencional con quien comienza la historia del pueblo de Israel. Los exégetas eclesiásticos generalmente han señalado que el momento de la llamada de Yahvé a Abrán significa el inicio de dicha historia, la cual se sustenta ya mediante una concreta noción espacio-temporal. Corresponde, por tanto, esta segunda parte al conjunto de tipos iconográficos vinculados a la historia de Abrahán.
 
          Junto con EDICIONES ENCUENTRO, coeditan: UNIVERSITAT DE VALÈNCIA y CEU Ediciones.
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